El organigrama refleja una organización estructurada, con un balance entre la toma de decisiones participativa y la gestión eficiente, priorizando el bienestar de sus miembros.
Además, busca mantener un sistema justo y democrático dentro de la cooperativa, favoreciendo la resolución de conflictos y la correcta interpretación de las normas para proteger los intereses de todos los socios.